Prudencia: virtud de la elegancia o saber vivir. Hombre elegante es el que sabe elegir y sabe elegir quien es capaz de distinguir entre el aparente bien y el verdadero o real bien. Es quien, además, sabe jerarquizar de acuerdo al bien particular, bien común y Bien Final. Es prudente quien considera las circunstancias y consecuencias de su decisión; lo complejo de la misma y sabe el sentido de pedir consejo. Se opone a la prudencia; la imprudencia en todas sus formas.
Fortaleza: virtud del amor, de la capacidad para persistir en el bien, a pesar de todos los obstáculos y sufrimientos que puede significarnos éste. El hombre fuerte es perseverante, laborioso, valiente, posee convicciones. Se opone a la fortaleza, la debilidad en todas sus formas.
Templanza: virtud de la armonía, proporción, integridad, coherencia, orden, plenitud. Se opone a la templanza, la intemperancia en todas sus formas.
Justicia: Es la virtud del saber convivir, de la equidad (no de la igualdad). “Equidad para todos” es la frase correcta y no “Igualdad para todos”; pues esta última sería tremendamente injusta, pues no tomaría en cuenta los méritos; pues, si bien es cierto, tenemos derechos, el justo acceso a ellos requiere de méritos, esto es, del haber cumplido con los correspondientes deberes. La sola necesidad no es un mérito.
Podemos distinguir una justicia distributiva y una conmutativa; tanto en el plano material como espiritual. Dar un salario justo, una nota justa, una venta justa, es retribuir lo justo. Distribuir mis bienes materiales o mi tiempo en beneficio de los amigos y la familia, el trabajo, descanso, etc, implica un criterio de justicia distributiva.
La justicia es una virtud; por lo tanto, pertenece a la intimidad de cada uno, de nuestra conciencia moral. No confundamos la justicia, la legitimidad de nuestros actos, pensamientos o sentimientos, con la legalidad de los mismos. La justicia legal, o simplemente, legalidad, es el intento de expresar en leyes la justicia, para gobernar en vistas del bien común. Puede haber leyes ilegítimas o legítimas, esto es, leyes más o menos justas. Un acto puede ser legal pero inmoral.
Cada virtud requiere de las otras. En la misma medida que se es justo se es prudente, fuerte y templado. Son expresiones de bondad o de maldad (de la santidad a la perversión).
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